El día de hoy me siento sumamente feliz, emocionado y a la vez nervioso.
Siempre he tenido la curiosidad e inquietud de realizar algún tipo de trabajo voluntario, y nunca lo he hecho porque no se ha presentado la oportunidad, o simplemente porque no lo había buscado.
Hace una semana en el trabajo salió una convocatoria para ayudar a construir casas para gente de escasos recursos. Cuando ví esa convocatoria enseguida tuve el interés de aplicar para ello, sin embargo tuve mis dudas al principio: Nunca he contruido una casa!, además es irse todo un día a otro estado de la república para hacerlo y mil y un pretextos.
Finalmente tomé la decisión de hacerlo, no porque espere algo a cambio; al contrario, se trata de agradecer cada una de las bendiciones que he recibido en mi vida (que han sido muchas) y también para darle algo tan importante a una persona que lo necesita tanto.
Mañana es el gran día en que parto en esta aventura. Hoy en el trabajo me dieron una hoja con información de la familia a la que voy a ayudar. No podría sentirme más feliz al saber que voy a ayudar a la familia Álvarez Sánchez. La sra Rosario de 68 años por un accidente perdió un ojo, y su esposo el sr Fidel Álvarez, de 69 años son personas humildes que han tenido que sacrificarse para poder pagar los tratamientos médicos y tienen que conformarse con dormir en un tendido que hacen en su cocina. Eso me motiva a hacer mi mejor esfuerzo por darles una vivienda en la que puedan resguardarse y quitarles una preocupación menos en la vida.
No me pongo la camisa de ninguna empresa o fundación, simplemente soy una persona como ellos que quiere ofrecer una mano para hacer de este un país mejor. En medio de tanta basura política y pleitos entre nosotros mismos como mexicanos es justo olvidarse de esas diferencias y compartir con completos desconocidos.
Estoy ansioso y espero regresar con una gran enseñanza, una lección de vida y humildad. Ya contaré las experiencias vividas en cuanto me sea posible. Gracias por esta oportunidad que he tomado.
Comentarios