Dicen que la vida es un cambio constante, y aquello que no se deja llevar por el cambio y permanece estático esta destinado a morir o desaparecer siendo arrastrado por la corriente.
Pero ¿qué pasa con nosotros cuando dejamos de buscar ese cambio y crecimiento personal?, es terrible cuando se despierta un día sin saber qué dirección tomar o hacia dónde va el camino, y peor aún cuándo fue que se perdió el rumbo.
Finalmente todo se trata de las decisiones que tomamos y dicen que nunca es tarde para cambiar o para volver a empezar. ¿Realmente será esto cierto? ¿Quién puede definir si es o no tarde para el cambio? Es triste pensar en perder lo más valioso que se puede haber encontrado por culpa de la indecisión y la indiferencia. Cuando se encuentra ese tesoro valioso, el alma gemela un trozo de tu corazón y tu alma, el pensar en perderlo conlleva un enorme dolor y deja un hueco tan profundo en el alma, sobre todo por el hecho de pensar en que uno mismo fue el que permitió perderlo.
Acabo de leer un comentario publicado en Twitter por Consuelo Duval donde menciona que Dios nos brinda una relación de amor puro y limpio, pero somos nosotros los que vamos contaminando esa relación al no cuidarla y protegerla de la forma correcta; veo tanta verdad en esas palabras, somos los verdaderos arquitectos de nuestras vidas y las consecuencias de nuestras propias decisiones.
El hecho es que siempre nos han dicho que lo importante es darse cuenta de que tenemos un problema y saberlo identificar, sin duda es importante. Sin embargo, lo más importante es encontrar el valor y el coraje para poder hacer algo al respecto, y más aún el encontrar esa razón que nos permita día a día levantarnos sin importar los obstáculos y seguir adelante.
¿Cómo puedes encontrar esa fuerza y esa inspiración si se ha perdido ese trozo de alma que solía estar dentro de ti? ¿Qué se hace en esos momentos en que quieres luchar por recuperar algo que quizás es algo irrecuperable? Solía creer que el amor era lo suficientemente fuerte para vencer cualquier obstáculo, pero vivía creyendo que unicamente bastaba el amor. Hoy he aprendido que su fuerza es inmensa y poderosa, sin embargo se requiere no sólo de amor, sino del valor para tomar acción y mucha perseverancia para no perder la fuerza y dirección ante el miedo, ya que si el miedo se apodera de nosotros, nos invade también la obscuridad que nos arrastra nuevamente a la desesperanza y el decidio.
Fuertes habremos de ser cada día, con la esperanza de que aquello que creemos perdido regrese a nosotros, quizás no de la misma manera, porque todo cambia y evoluciona, más bien que renazca y vuelva a florecer como la pradera reverdece después de un frío invierno. Guardemos un poco de esperanza para cada día y fe en la habilidad de poder discernir entre las malas decisiones que hemos tomado y las buenas que tendremos que tomar. Nuestro futuro es una carrera contra el tiempo, es hora de aprender a hacer valer cada instante...
Pero ¿qué pasa con nosotros cuando dejamos de buscar ese cambio y crecimiento personal?, es terrible cuando se despierta un día sin saber qué dirección tomar o hacia dónde va el camino, y peor aún cuándo fue que se perdió el rumbo.
Finalmente todo se trata de las decisiones que tomamos y dicen que nunca es tarde para cambiar o para volver a empezar. ¿Realmente será esto cierto? ¿Quién puede definir si es o no tarde para el cambio? Es triste pensar en perder lo más valioso que se puede haber encontrado por culpa de la indecisión y la indiferencia. Cuando se encuentra ese tesoro valioso, el alma gemela un trozo de tu corazón y tu alma, el pensar en perderlo conlleva un enorme dolor y deja un hueco tan profundo en el alma, sobre todo por el hecho de pensar en que uno mismo fue el que permitió perderlo.
Acabo de leer un comentario publicado en Twitter por Consuelo Duval donde menciona que Dios nos brinda una relación de amor puro y limpio, pero somos nosotros los que vamos contaminando esa relación al no cuidarla y protegerla de la forma correcta; veo tanta verdad en esas palabras, somos los verdaderos arquitectos de nuestras vidas y las consecuencias de nuestras propias decisiones.
El hecho es que siempre nos han dicho que lo importante es darse cuenta de que tenemos un problema y saberlo identificar, sin duda es importante. Sin embargo, lo más importante es encontrar el valor y el coraje para poder hacer algo al respecto, y más aún el encontrar esa razón que nos permita día a día levantarnos sin importar los obstáculos y seguir adelante.
¿Cómo puedes encontrar esa fuerza y esa inspiración si se ha perdido ese trozo de alma que solía estar dentro de ti? ¿Qué se hace en esos momentos en que quieres luchar por recuperar algo que quizás es algo irrecuperable? Solía creer que el amor era lo suficientemente fuerte para vencer cualquier obstáculo, pero vivía creyendo que unicamente bastaba el amor. Hoy he aprendido que su fuerza es inmensa y poderosa, sin embargo se requiere no sólo de amor, sino del valor para tomar acción y mucha perseverancia para no perder la fuerza y dirección ante el miedo, ya que si el miedo se apodera de nosotros, nos invade también la obscuridad que nos arrastra nuevamente a la desesperanza y el decidio.
Fuertes habremos de ser cada día, con la esperanza de que aquello que creemos perdido regrese a nosotros, quizás no de la misma manera, porque todo cambia y evoluciona, más bien que renazca y vuelva a florecer como la pradera reverdece después de un frío invierno. Guardemos un poco de esperanza para cada día y fe en la habilidad de poder discernir entre las malas decisiones que hemos tomado y las buenas que tendremos que tomar. Nuestro futuro es una carrera contra el tiempo, es hora de aprender a hacer valer cada instante...
Comentarios